El Apocalipsis: Mensaje a Sardis

Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto: Apocalipsis 3:1

ruinas de sardis

Sardis la ciudad de «los escapados» ó «remanentes»

Ha llegado el momento de hablar sobre Sardis o Sardes. Yeshua, el Mesías le da un mensaje al apóstol Juan para comunicárselo al líder de esta congregación, ubicada en la ciudad que lleva su nombre y que se localizaba en la provincia de Manisa, siendo la capital del reino de Lidia, hoy en día conocida como Sart. La ciudad que en su momento representó una ruta obligatoria para toda Asia menor, fue decayendo con el pasar de los imperios hasta su destrucción por un terremoto en el año 17 de la era cristiana. Hoy en día se conservan algunos restos arqueológicos.

Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto. Apocalipsis 3:1

«que tienes nombre de que vives, y estás muerto» Algunas traducciones nos lo muestran como: «sé que tienes fama de obedecerme fielmente. Pero la verdad es que no me obedeces» (TLA)  o «Pareces estar vivo, pero en realidad estás muerto» (PDT). Sardis nos habla de una iglesia que aparentemente se mantenía en obediencia a Dios, pero que en realidad, vivía alejada de su voluntad. «Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.» Romanos 8:14.

Ahora es importante observar que el señalamiento de Yeshua no va directamente en contra de una doctrina o algún mal comportamiento. Su señalamiento va mas bien directamente hacia un aspecto espiritual (vida y muerte), «Dios no es Dios de muertos, sino de vivos» Mateo 22:32. Esto significa que en términos generales, Sardis era una iglesia que no había sido contaminada con falsas doctrinas o actividades paganas, sin embargo espiritualmente solo se dedicaban a «funcionar como iglesia». Tenían fama porque eran conocidos por sus obras como iglesia, vistos desde afuera aparentemente; pero desde el ojo de Dios, estaban separados de El, ¿Cómo es esto posible?.

La ciudad de Sardis en el pasado había sido una ciudad muy importante, pero a medida que fueron entrando en diversos conflictos su poder y glorias pasadas fueron decayendo y nunca mas volvieron a ser iguales. Con la iglesia de Sardis pasaba algo similar; esta iglesia, se había fundado durante el gran avivamiento en el que muchos grupos fueron levantados y que se formaron por el trabajo evangelístico en el Asia menor llevado a cabo por el apóstol Pablo y otros hermanos, pero tal avivamiento no perduro. El poder espiritual que habían recibido se estanco, no buscaron crecer o avanzar; y de esta forma sin darse cuenta, fueron muriendo espiritualmente porque esta dicho:

«Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.» Juan 15:4-5

Es triste cuando una iglesia basa su fe en las glorias pasadas, pero en su presente no posee fortaleza espiritual. Ciertamente Sardis había sido uno de los más grandes avivamientos de su tiempo y este testimonio y fama los había perseguido, pero en el presente no tenían esa misma condición, sin embargo, eran incapaces de darse cuenta de esta perdida, de percibir de donde habían caído.

No es posible permanecer en Dios sin la dirección y guía de su Espíritu Santo. Aunque podamos tener el conocimiento de su Palabra, conocer todos los mandamientos; cuando un cristiano solo basa su vida en un comportamiento «moralmente decente», pero no se deja guiar por Dios, es en realidad un barro duro, difícil de moldear, un árbol que no da fruto en el tiempo oportuno, una oveja que no escucha la voz de su Pastor.

Puede interesarte también:  El Apocalipsis: Mensaje a Laodicea

Iglesia de Sardis

En la actualidad existen muchas congregaciones que tienen el mismo problema que la Iglesia de Sardis, han adecuado sus templos para dar a conocer a Dios, realizan actividades para expandir el reino, tienen grupos sociales; pero son solo eso. Adornan sus templos con las mejores cortinas, tocan las canciones más bonitas con los mejores instrumentos y todo esto apoyados con un concepto de santidad bastante marcado donde intentan guardar la doctrina y costumbres cristianas, una moral decente. Pero espiritualmente no tiene fruto, todo esta estrictamente enmarcado y esto se debe a que su oración y su capacidad de dejarse guiar por Dios esta realmente dormida.

Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios. Apocalipsis 3:2

«Sé vigilante» nos habla del paso numero uno para salir de esta condición, y es que la iglesia entra en este estado de adormecimiento precisamente porque no es capaz de ver como sus hechos la van conduciendo a ello. Se vigilante nos habla de tener una capacidad de discernir cuando estamos alejándonos de Dios y para poder darnos cuenta de esto, debemos haber sido capaces en algún momento de estar en una condición de comunión con el Padre, un sentido de llenura que nos ayude a reconocer si nuestras vasijas se están secando.

«y afirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios.» Es una frase muy clara y contundente, por que lo que Yeshua dice es que si NO se afirma esta condición al final la muerte espiritual será la consecuencia. El Señor nos habla de una obra perfecta, y esa obra solo puede ser así cuando es guiada por el mismo Dios, de esta forma, se hace necesario una reconciliación.

Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti. Apocalipsis 3:3

«Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete.» Efectivamente una iglesia con conocimiento doctrinal nunca se podrá quejar de no haber sido advertida de estos peligros o de no conocer estos abismos.  Por esta razón, ninguno de nosotros debe fiarse NUNCA de su condición de firmeza. «Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.» 1 Corintios 10:12 

Discernimiento Espiritual

«Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti.» Cuando alguien esta dormido no es capaz de discernir cuando alguien entra en su casa, así una iglesia muerta espiritualmente no es capaz de reconocer la venida del Señor y pierde su tiempo en otras cosas del mundo.

Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas. Apocalipsis 3:4

Dios siempre tiene un remanente, por eso ninguna persona puede juzgar libremente la condición de toda una iglesia para señalar el error que pueda tener la misma, porque siempre habrá en ella personas fieles que representen el verdadero testimonio de Dios y su Palabra.

«El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles.» Apocalipsis 3:5

«no borraré su nombre del libro de la vida» Nos habla de un concepto que muchas veces es debatido, ¿Se puede perder la salvación?. Cristo es capaz de anotar, pero también de borrar a aquellos cuyo testimonio de fe no se probado como fiel.

«El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.» Apocalipsis 3:6

Tener oídos, escuchar, estar alerta; es una de las cosas que mas trabajo le cuesta a la iglesia del Señor, por esta razón debemos procurar no tomar a la ligera estas advertencias, sino recordarlas continuamente, así como el Señor mismo nos las repite una y otra vez.

Nos vemos en el próximo capitulo de esta serie. Dios te bendiga.

Miguel Ortiz

Especialista en proyectos de internet, marketing digital y desarrollo web. Cristiano y miembro activo de la IEA Pentecostal "La Hermosa", perteneciente a las Asambleas de Dios en Venezuela.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba