El Apocalipsis: El Arrebatamiento y Visión Celestial

Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas. Apocalipsis 4:1

En los artículos anteriores hemos estudiado de que manera se dividen los tiempos en los sucesos narrados del libro de revelación. Haremos un repaso:

  1. Las cosas que has visto: Son todos aquellos sucesos que forman parte del pasado, es decir cosas que Juan ya vivió y experimento antes de que el Señor se le apareciera para darle la revelación.
  2. Las que son: Son los sucesos que estaban aconteciendo en el presente de Juan, en pocas palabras; los capítulos 2 y 3 donde se habla de la condición de las iglesias, eso forma parte del presente de aquella época, también pudiéramos decir el tiempo contemporáneo.
  3. Las que han de ser después de estas: Esto corresponde ya al inicio de la profecía futura, es decir todo lo que viene después y que no ha acontecido para el momento en que Juan tiene esa revelación.

A partir del capitulo cuatro todo lo que se menciona es tiempo futuro, ya que se narran Las cosas que han de ser después de estas. El punto de partida de este tiempo futuro comienza con el que es para nosotros el acontecimiento mas importante: El arrebatamiento de la Iglesia.

Apocalipsis 4 el arrebatamiento

¿Qué es el arrebatamiento de la Iglesia?

Es una evacuación masiva de todos los creyentes fieles a Yeshua en la tierra para guardarlos de los hechos terribles que acontecerán en el final de los tiempos. Si quieres saber más sobre esto, puedes leer nuestro artículo sobre el arrebatamiento aquí.

Ahora, teniendo en cuenta este punto, vemos que Juan, justo después de recibir los mensajes para las iglesias, es tomado en el Espíritu y en este estado puede ver una puerta que se abre en el cielo. Seguidamente escucha una voz «como de trompeta«. Este término se refiere en el contexto judío a una voz de autoridad como podemos ver en Lev. 25:9, las murallas de Jericó, etc, es la voz de quien da una orden y esto solo puede hacerlo Yeshua, de quien posee todo el Poder por ser Dios.

Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor 1 Tesalonicenses 4:16-17

La frase «Sube acá» que hallamos en el pasaje de Apocalipsis 4:1 nos permite conocer que es aquí donde este evento ocurre. A partir de este momento, Juan es extraído de la tierra y todo lo siguiente que le es narrado obedece a eventos futuros, algunos de los cuales Juan es incapaz de comprender por si solo. El Señor Yeshua toma a su siervo y lo lleva a un plano espiritual donde le es revelado una serie de acontecimientos celestiales que posteriormente desencadenarían juicios sobre la tierra.

Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado. Apocalipsis 4:2

No es la primera vez que en la Biblia este acontecimiento ocurre, en muchos pasajes Dios ha tenido que llevar a sus hijos al mundo espiritual, esto lo podemos ver por ejemplo en Moisés cuando Dios le muestra el Génesis, en los profetas y sus numerosas visiones, en los Apóstoles, etc. Sin embargo, hemos de decir que este mundo espiritual no corresponde a lo que mucha gente piensa sobre quienes consultan los espíritus (brujería, ocultistas, etc.). Entendemos que existe un mundo espiritual que no puede ser visto por los ojos humanos; pero no se refiere a esto, en este pasaje Dios lleva a Juan hasta el cielo mismo, hacia un lugar donde el tiempo no existe y que esta más allá de la comprensión humana. Es en este lugar donde Juan puede ver y testificar sobre Dios y su trono.

Aclaramos este punto, porque existe hoy en día mucha gente confundida que piensa que puede acceder a este mundo espiritual o consultar a los muertos o a personas que alguna vez vivieron, esto no es posible. La única conversación que puede tener el hombre con Dios es a través de Yeshua y su Espíritu Omnipresente, el Espíritu Santo. De modo que que esta frase «estaba en el Espíritu» nos indica que es Dios quien en todo momento sostenía a Juan para que este pudiera ver y observar todo lo que le iba a ser mostrado. Esto no podía verlo o conocerlo Juan de ninguna otra manera.

Mundo espiritual

Existen personas que hoy en día han podido tener experiencias espirituales similares y esto se debe a que nuestro ser además del cuerpo esta compuesto por un alma y un espíritu. Sin embargo, la capacidad de conectar o ser transportados a otros planos espirituales no es algo que este desarrollado en el hombre. Existen muchas practicas ocultistas donde esta capacidad de ver o experimentar es «entrenada» permitiendo que algunos testifiquen sobre estas experiencias a voluntad; pero la verdad es que Dios ha puesto limites para todas estas cosas, de modo que aunque el ser humano pueda alcanzar un pequeño umbral de conocimiento, nunca será capaz de ver la realidad tal cual es en si misma. Las personas que consiguen estas cosas por si mismas normalmente son engañadas por demonios y terminan ocasionando daños graves a su psiquis y a su cuerpo. Al tener una mente cautiva, ellos tampoco son capaces de ver el mundo espiritual tal cual es, sino lo que el engaño espiritual les permite. Solo Dios todopoderoso puede revelar lo oculto y traer luz a nuestro entendimiento sobre las cosas espirituales.

Dios nos dio a conocer todo esto por medio de su Espíritu, porque el Espíritu de Dios lo examina todo, hasta los secretos más profundos de Dios. 1 Corintios 2:10

Teniendo esto claro y sabiendo que la experiencia de Juan no se relaciona con estas practicas humanas, sino que es producida por Dios mismo, podemos entender lo que viene después.

Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado. Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina; y había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda. Apocalipsis 4:2-3

Según la narración de Juan podemos ver claramente que su lugar ahora no se encontraba ya en la Isla de Patmos, sino que había sido trasladado en Espíritu al cielo mismo, para ver cosas ocultas y misteriosas para el ser humano; esto podemos apreciarlo cuando observamos las descripciones que usa para referirse a los detalles. Juan claramente no puede asemejar nada de lo que ve con alguna figura terrenal, por eso usa comparaciones para intentar acercar nuestra comprensión a su visión de las cosas.

«Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina» Las piedras en la antigüedad eran usadas por los reyes para simbolizar una cualidad o un atributo espiritual, según su color o forma; cada una se usaba para representar algo especial y de allí que su uso y valor fuesen tenidos como símbolos de honor, de nobleza y distinción. Entre los reyes y personas de autoridad era muy común regalar collares y prendas que tuvieran una piedra pues a cada una le asociaban un atributo que vendría a aumentar su valor y significado personal. Esta costumbre fue desapareciendo a finales del siglo XIX con los cambios sociales, sin embargo, nos ayuda a comprender un poco parte de lo que representa esta visión. 

Las piedras en la antigüedad eran más que adornos comunes para una joya, representaban algo único, de allí que estas piedras vengan a la mente de Juan, pues lo que el intentaba era describir su significado con la visión. El Jaspe y la Cornalina en la Biblia son piedras con mucho mas valor del que vemos ahora que con procesos químicos se han podido simular o copiar, según podemos ver en otros pasajes bíblicos donde también se cita (Apocalipsis 21:11, Ex. 28:20; Ex. 39:13, Ezequiel 28:13-14). Estas piedras también formaban parte del vestuario del sumo sacerdote de templo, por lo que existe allí también una conexión importante.

El jaspe describe luz, el fundamento y la protección. La cornalina representa poder, realeza y coraje.

Trono de Dios

«y había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda» El arcoíris nos recuerda el pacto de Dios con la humanidad. Sin embargo, este arcoíris no es como el de la tierra, semicompleto, como la mitad de una circunferencia; sino que al estar en el cielo forma un circulo completo, simbolizando así la totalidad del pacto de Dios para nosotros la cual solo puede verse espiritualmente y no a medias como lo vemos en el horizonte muchas veces. Esto tiene un significado importante porque solo en el cielo podremos comprender la magnitud de este pacto sublime.  Este arcoíris «alrededor es una señal del amor de Dios por la humanidad expresada desde su trono.

Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas. Apocalipsis 4:4

Existen mucho misterio sobre quienes son estos 24 ancianos, pero más adelante el mismo libro de revelación nos lo indica. Estos son hombres redimidos que han recibido vestiduras limpias y coronas que representan victoria. «Porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación. Apocalipsis 5:9». Ahora teniendo esta respuesta surge otra pregunta: ¿Por qué parecen tener relevancia sobre los demás redimidos?

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La respuesta nos la da el mismo texto cuando se refiere a ellos como «ancianos». El término anciano era atribuido a aquellos cristianos cuya consagración y fidelidad sobrepasaba a la del resto de los creyentes. Los ancianos eran los que según sus aptitudes era designados para dirigir las iglesias de cada provincia. Culturalmente en Israel esta descripción representaba sabiduría, consagración, sacrificio, fidelidad, madurez, una vida probada y de testimonio y obediencia.

De modo que aunque no podemos saber los nombres de estos 24 ancianos, sabemos que son un grupo que alcanzo los mas altos estándares espirituales, sirviendo a Dios hasta la muerte y siendo mártires por Cristo.

Y del trono salían relámpagos y truenos y voces; y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios. Apocalipsis 4:5

«Y del trono salían relámpagos y truenos y voces» Estos sonidos representan a la voz de Dios, los truenos y relámpagos en muchos pasajes bíblicos se nos muestran como una voz de juicio (Éx.9:23), pero también de autoridad y poder (Sal. 29:3). Sin embargo, ya hemos visto anteriormente que su figura tiene muchos matices; por un lado nos impone un temor reverente, pero por otro nos habla de su misericordia (arcoíris, jaspe).

«y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios» Nos expresa la totalidad de la presencia de Dios y su poder que se manifiesta a través de sus espíritus (Isaías 11:1-5: El Espíritu de Jehová, Espíritu de sabiduría, Espíritu de inteligencia, Espíritu de consejo, Espíritu de poder, Espíritu de conocimiento, Espíritu de temor de Jehová).

Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal; y junto al trono, y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos delante y detrás. Apocalipsis 4:6

«Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal» El mar representa la fuente inagotable de vida que surge de nuestro Dios, su descripción como cristal nos habla de la pureza de esta agua.

«y junto al trono, y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos delante y detrás» Muchos teólogos han identificado a estos seres como los serafines descritos en Isaías 6:2-3:

«Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban.  Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria.» 

Estos seres vivientes realizan un acto de adoración similar. Sus ojos delante y detrás representan que son vigilantes o protectores al servicio Dios quienes aguardan su trono, pero también forma parte del coro celestial cuando adoran día y noche la grandeza del creador.

El primer ser viviente era semejante a un león; el segundo era semejante a un becerro; el tercero tenía rostro como de hombre; y el cuarto era semejante a un águila volando. Apocalipsis 4:7

Leon de la tribu de Juda

«El primer ser viviente era semejante a un león» Este primer ser representa al Evangelio según San Mateo, el cual nos muestra a Yeshua como El León de la tribu de Judá, el símbolo que representa al Rey de Israel o el Mesías prometido y esperado por el pueblo judío. El Evangelio de Mateo es el mensaje de Dios hecho y estructurado para responder al pueblo Judío y a mostrar a Yeshua como el Rey esperado, cuyo poder y autoridad es dada por Dios, de allí que en el principio comienza dejando claro la genealogía de Yeshua, su origen y descendencia. Del mismo modo finaliza mostrando la autoridad de Dios dada al hijo: «Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra». Mateo 28:18

Yeshua el sacrificio perfecto

«el segundo era semejante a un becerro» Este segundo ser representa al Evangelio según San Marcos. Aquí se nos presenta a Yeshua como el sacrificio perfecto y además con el sirviente perfecto. El becerro nos habla de servidumbre y la ofrenda que se requería para la expiación del pecado. El sirviente siempre es sacrificado, deja su posición de autoridad y de poder para asumir el rol mas humilde de todos, el servicio a los hombres donde incluso termina dando su vida. Marcos nos muestra a ese Yeshua, en cada una de sus narraciones, sus actos de desprendimiento, su trabajo arduo y sin descanso y su firme voluntad para permanecer obediente hasta la muerte.

Yeshua el hombre perfecto

«el tercero tenía rostro como de hombre» El tercer ser viviente representa al Evangelio de Lucas. En este libro Yeshua es presentado como el hombre perfecto que nunca pecó. En Lucas se nos muestra la parte humana de Yeshua, desde el vientre y sus relaciones familiares, sus luchas y también sus momentos de tristeza. Aquí se nos muestra el mismo Evangelio, narrado por el médico Lucas que se esfuerza por hacerlas comprensibles desde una óptica humana, según podemos ver en los primeros versículos del libro y su dedicatoria.

Yeshua como Dios

«y el cuarto era semejante a un águila volando» El cuarto ser representa al Evangelio de Juan. En el podemos ver a Yeshua como Dios, como el Mesías divino, hijo Unigénito, principio y Verbo. El Águila es una animal que siempre se mantiene en las alturas, surcando los cielos.  Culturalmente es una descripción asociada a este atributo divino. Juan es un Evangelio diferente a los otros tres, incluso desde el inicio semejándose al Génesis. En el podemos ver cada narración enfocada a mostrar la divinidad de Yeshua, su propósito y plan divino, además de la necesidad del ser humano de acercarse a El como el único medio o respuesta. El es nuestra salvación, el Pan de vida, la Vid, el Camino, el Pastor; en pocas palabras, El es todo Dios quien suple todas nuestras necesidades.

La razón por la que estos seres representan cada una de estos evangelios la podemos ver en el próximo versículo:

Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos; y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir. Apocalipsis 4:8

Si analizamos detenidamente el versículo podemos ver varias cosas: Por un lado, estos seres vivientes son capaces de ver todo, por lo cual su juicio sobre los hechos tiene un valor importante. Por otro lado sus alas nos hablan de divinidad y pureza. Estos seres al ver a Dios están expresando claramente un acto de adoración sublime. Ellos solo pueden decir que Dios es Santo cuando están en su presencia porque no hay expresiones que puedan definir mejor otra cosa. Pero a su vez, cada uno de ellos refleja lo que ve y recibe de Dios mismo, su formas de León, Becerro, Hombre y Águila no son más que la imagen de los atributos de Dios mismo que ellos están exaltando y representando en sus propios cuerpos como si de una proclamación universal  de las virtudes de Dios se tratara.

Y siempre que aquellos seres vivientes dan gloria y honra y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos, los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo: Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas. Apocalipsis 4:9-11

«Y siempre que aquellos seres vivientes dan gloria y honra y acción de gracias al que está sentado en el trono» La gracia, honra y gloria no son actos que surgen a la fuerza, son expresiones espontáneas y sinceras de quien reconoce todas las virtudes de Dios. Por esta razón cada uno de esos ancianos termina haciéndose eco de la adoración genuina y sublime de cada uno de los seres, afirmando y ratificando a su vez que el Señor es digno, es merecedor, es completamente justa toda honra, gloria y exaltación a su persona; desde el sitio donde todo se ve, donde nada es oculto, el Señor nuestro Dios es adorado y engrandecido. 

Nos vemos en el próximo capítulo.

Dios te bendiga.

Miguel Ortiz

Especialista en proyectos de internet, marketing digital y desarrollo web. Cristiano y miembro activo de la IEA Pentecostal "La Hermosa", perteneciente a las Asambleas de Dios en Venezuela.

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